Sé que está mal esto que os voy a contar en este capítulo…pero no creo que sea la única que lo haya hecho, pienso.
En ocasiones, miento. Sí, lo siento, no lo puedo evitar y más si es por una causa que me afecta a la hora de conducir.
He de decir que yo soy una persona muy impaciente y a mí las cosas me gustan ya o cuanto más pronto se puedan, pero sin embargo, y contradiciéndome, no me gusta que me metan prisa en algunos aspectos, y uno de ellos es cuando voy a conducir.
Como ya habréis leído en anteriores entradas, en las calles de alrededor de mi casa, los lugares para aparcar brillan por su ausencia. Cuando por fin encuentro un hueco ( siempre lo intento buscar por las noches y en horas de poco tráfico para no estorbar al aparcar…), me tomo todo mi tiempo: pongo el freno de mano, apago el coche, me quito el cinturón, saco el Cd de la radio, quito la radio, la guardo en su estuche, bloqueo el volante con un chisme de hierro (que imagino que se llamará el bloqueavolante, y si no, así lo bautizo yo), salgo del coche, lo cierro, lo vuelvo a abrir, apago las luces que se me habían olvidado, salgo, cierro y me largo.
Vale, pues al día siguiente o cuando quiero coger el coche, mi mecanismo es el mismo pero a la inversa…
Al principio me ponía de los nervios cuando nada más introducir la llave en la cerradura para abrir mi tomatito ya tenía a un coche pitándome y haciéndome el gestito de “¿te vas?”.
¡OH MY GOD! ¡Cuánta presión corría por mi cuerpo! Me ponía taquicardia y de mala leche, hay que decirlo. Además, a parte de mis nervios… (Porque siempre que coges el coche cuando eres novel tus primeras veces sientes un pequeño respeto), se suma la presión de…”sal cagando leches del aparcamiento que te están esperando y estás formando una cola enorme…”
Pero ante pequeños problemas, grandes soluciones. Y ahora, cada vez que me dispongo a salir de un aparcamiento y un conductor de otro coche me pregunta que si me voy, le digo que no. JA! Y entonces me dispongo tranquilita y relajada a quitar el bloquea, colocar mi radio, poner mi Cd, ponerme el cinturón, mirarme en el espejo…sonreír, arrancar, quitar el freno de mano y salir…
Así que, si un día te encuentras buscando aparcamiento y ves a un Seat Ibiza rojo dispuesto a salir de uno y dentro hay una rubia que con una risita te dice que no se va…date una vuelta a la manzana que cuando vuelvas hay un sitio para tí…si no lo ha pillado otro!


Rss de ALaCarretera
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Pues haces muy bien. Los agonías del “te vas?” o “te queda mucho?” fastidian en cualquier circunstancia, ya sea en el coche, en el gimnasio, utilizando un ordenador público o cualquier otra cosa.
Donde yo vivo no preguntan ni pitan, directamente se ponen con el coche detrás y sabes que están esperando a que te pires, como dando por supuesto que te vas a ir. Yo no me preocupo lo más mínimo y me tomo igualmente mi tiempo, incluso quizá me lo tomo con más calma (como cuando se me pega un coche en la carretera). El que está entorpeciendo la circulación es él, por pararse donde no debe.
Pues si, es una buena idea, decir que no es lo mejor, que se de otra vuelta y a ti te deje tranquila unos minutitos para tomartelo con calma, jajaja me gustó mucho el post.
Un abrazo.
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